Soy Ara Martínez
Psicóloga
especialista en
duelo y cuidados paliativos
Te acompaño a cuidar tu corazón y el de tu familia cuando llega la enfermedad terminal y la muerte
¡Hola! Me encanta que estés por aquí, queriendo conocer un poquito más de mí, como persona y profesional.
Soy Ara, mujer, hija, amiga y psicóloga clínica mexicana, radicada en San Luis Potosí.
Desde que yo recuerdo, siempre he sido una persona sumamente curiosa, observadora y reflexiva sobre la condición humana y desde adolescente supe que quería dedicarme a la Psicología Clínica.
Ya entrada en la universidad, comencé a sentir mucho interés por las experiencias humanas de la muerte, la pérdida, el duelo y el final de la vida. Y todo interés en mí, despierta una enorme necesidad de aprender y acercarme más a comprender de qué se trata eso.
Esta curiosidad me llevó entonces a buscar formarme en estas áreas en cuanto curso o taller me encontrara. Así, busqué la oportunidad de realizar mi servicio social de licenciatura en un hospital, y ahí terminé por confirmar que ésta es la pasión de mi vida profesional.
Con esta convicción más fuerte, decidí irme a la (bella y caótica) CDMX y estudiar mi maestría en la UNAM, que tiene un programa académico que permite la formación de sus estudiantes ¡dentro de un hospital!
Estar en un hospital, ahora como la psicóloga responsable de acompañar a seres humanos que están lidiando con enfermedades que los llevarán al final de la vida, fue una experiencia que me confrontó con mis propios miedos, pero también definió el rumbo de la profesional que quiero ser.
En 2018 volví a San Luis Potosí, y desde entonces vivo aquí y tengo mi consultorio particular.
También trabajé unos años en el mismo hospital donde realicé mi servicio social y de las experiencias más enriquecedoras que me llevé fue la posibilidad de compartir mis conocimientos y experiencias con estudiantes de psicología, en las cuales me veía reflejada años atrás, cuando iniciaba mi camino profesional.
Hoy, a mis 34 años, sigo convencida que este es el mejor lugar desde donde puedo aportar al mundo lo mejor de mí. Cada ser humano, de cualquier edad, que me ha permitido conocer su historia de sufrimiento y esperanza, sin duda, ha cambiado un poco de mí y me inspira a seguir trabajando por ser la mejor profesional que puedo ser.